El hombre que toda mujer debería tener a su lado.

 Éste reportaje va dedicado a un hombre, a ese que aunque sin ser su obligación, sin ser su problema, ha estado los últimos años ahí para mí; para llorar conmigo, para escucharme, para consolarme con su abrazo cuando lo necesitaba, y a la hora que fuera. Va dedicado a ese desinteresado que me ofrece su ayuda, y digo desinteresado pues es el único que no está secándome las lágrimas pero asomándose bajo mi blusa, y porqué? Sigo contando.

  La mayoría de nosotras vamos aprendiendo que en ésta vida todo tiene un precio, todo tarde o temprano se paga, y si eres bonita te guardan hasta el tiket para cobrarse justo después del favor, desde un beso, un intento de «cachondeada», o hasta insinuación de «ya saben ustedes qué» (mucho cuidado chicas!!). Pero tener un amigo como el que menciono ofrece ciertas ventajas, como el no tener que «aflojar nada» después del favor recibido, y no verlo como una transacción de «yo te llevo, te acompaño, te ayudo, y tú cooperas tantito… y luego, si una se niega viene el reproche y salen los -Ya decía yo, pinche vieja interesada… -Ya me imaginaba, eres de las que nomás prometen y luego nada… -Estuvieras tan buena… Y otras mil idioteces propias del machito mexicano frustrado y a la defensiva con las mujeres.

  Sabemos que contar con una verdadera amistad es no tener que estar pensando si no se malinterpretará pedir ese favor, aceptar vernos para comer, platicar, salir o cualquier otra cosa que pueda tener una tarifa canjeable con algún tipo de acercamiento a nuestro cuerpo.

Es poder tener a un hombre que te lleva a casa pero vamos platicando como «amigos»; ese que te espanta a los galanes no deseados cuando pasa a recogerte, y lo único que quiere es verte feliz.

Pero cuántas de nosotras podemos presumir de contar entre nuestro círculo cercano con alguien así, con éstas características de incondicionalidad?

  Aún recuerdo el día que me escuchó hablar dos horas seguidas, chillona y con el corazón roto; cuando me aconsejaba por problemas en el trabajo; o cuando me mandaron por mi trabajo a Europa, un sueño hecho realidad, y a la distancia ahí estaba; y al regresar me recibía con gritos y abrazos al vernos.

  Ese alguien para quien también te arreglas para salir, y que al verte no duda en decirte lo hermosa que te ves, y hasta te comenta sobre tus zapatos (en serio??).

  Que al verte te abraza fuerte, pero no te aprieta para sentirte las tetas (sí nos damos cuenta las chicas de eso, eh?).

  Quéeee? Un hombre que vive dentro de nuestro corazón pero nunca se mete debajo de nuestra falda? Acaso existe ese tipo?

  Hoy le dedico a él éste post, mi amigo fiel, qué haría yo sin él? Pues va, dedicado al hombre que toda mujer debería tener a su lado: tú sabes quien eres; y hoy en tu día, en el «Día del Orgullo», a mi amigo Gay.

Día del Orgullo
Y coste que le puse emojis a nuestras caras.

Publicación «matrocinada» por:

Frida Cano
Frida Cano. Lectora, animalista y bloguera.

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